Los primeros años de vida de nuestro hijo son fundamentales para fijar adecuadamente sus hábitos. Y es importante que estos hábitos sean, sobre todo, sanos, para evitarle disgustos cuando sea mayor. Ahora bien, ¿cómo se inculcan hábitos sanos a un niño que está aprendiendo?

Aquí repasaremos algunos tips esenciales y trucos. El primero y más importante: no intentes enseñarle a tu hijo más de tres hábitos a la vez. Cuando hayas conseguido que se acostumbre a algo, pasa entonces a otra cosa. Sigamos:

El hábito del bien comer

La alimentación es el hábito fundamental, qué duda cabe. Y para tenerla bajo control con un hábito saludable es importante que comamos de todo y con un orden fijado adecuado. Sobre todo con la finalidad de prevenir dramáticos problemas como la obesidad o los problemas del corazón.

Cuando el niño es pequeño, después del destete, hay que ir acostumbrándolo poco a poco a nuevos alimentos. De los seis meses al primer año es cuando se cumple el primer ciclo de aprendizaje de alimentos sólidos.  Vigilaremos con el exceso de grasas y azúcares (son adictivos).

Ejercicio, practicarlo siempre

Otro elemento base, el ejercicio. A partir de la práctica diaria de ejercicio la mente cambia y se predispone para un estilo de vida saludable, creedme. Por ello es importante acostumbrar a nuestro niño, ya desde bien pequeño, a hacer ejercicio para su bienestar físico y mental.

Cuando juegues con tu niño, sugiérele de entrada algunos juegos que impliquen ejercicio, ofreciéndole recompensas y montándoselo todo con una serie de metas volantes para que le resulte agradable (de ahí la gran virtud de los deportes de equipo). Crear el hábito deportivo es una de las mejores cosas que puedes hacer para tu hijo.