La salida de los primeros dientes tras la caída de los dientes de leche es un momento clave para el niño. Suele ocurrir entre los doce y dieciseis meses de vida.  El proceso puede resultar en algunas ocasiones doloroso y conviene que, como padres, estemos pendientes de los signos que emite el niño para mitigar la transición de los dientes de leche a los dientes permanentes.

Por eso, hay un montón de elementos que nos ayudarán a sobrellevar los problemas derivados del crecimiento de los primeros dientes.

Reduce el dolor de los primeros dientes

Un elemento clave que usan casi todas las familias: el mordedor de goma. Con este objeto, el niño tendrá algo que llevarse a la boca y para moder y limar el dolor del crecimiento. Es aconsejable que tengamos siempre el mordedor de goma en la nevera. Pues si está fresquito realizará mejor su acción. Vigila con no congelarlo por el riesgo que eso puede acarrear para las encías.

Por otro lado, existen chupetes especiales que ayudan en este problema específico.

En cuanto a algo más concreto, existen dedales para los dientes que parecen una especie de cepillos. Con ellos y un poco de gel podemos masajear las encías doloridas del niño.

Medicamentos para combatir el dolor

Por otro lado, y siempre bajo supervisión del pediatra, podemos utilizar determinados medicamentos que aliviarán el dolor. Por ejemplo, el parecetamol. Una pequeña dosis indicada por el médico antes de dormir, puede aliviar mucho.

También existen cremas para la boca o geles específicos para las encías, como hemos comentado, cuya finalidad es siempre aliviar el dolor derivado de la crecida de los primeros dientes.

Y no olviden, por último, lo más importante: tener a mano un paquete de baberos, pues el proceso de crecimiento provoca salivación. Y, cómo no, armarte de paciencia, porque es lento, y los dientes crecen poco a poco.