Los problemas digestivos afectan a casi todos los bebes en los primeros meses de vida. Por ejemplo, el cólico lactante lo padecen uno de cada cuatro bebés en los primeros 15 días de vida. Y es normal, pues el sistema digestivo de nuestro pequeño todavía se encuentra en proceso de formación, y apenas ahora está recibiendo nuevas sustancias a las que debe amoldarse.

Por eso, no te preocupes en exceso si se presentan problemas como diarreas o cólicos. Con la ayuda del pediatra y algunos consejos clave, podrás hacer frente a ellos sin problema.

Anticípate al problema digestivo y actúa

¿Cómo podemos saber si le pasa algo a nuestro bebé? Hay varios síntomas que no pueden llevar a error. Primero, si nuestro bebé está irritable o llora mucho en episodios largos. En estos casos, si se presenta diarrea o complicaciones debemos intentar calmar al bebé. Por ejemplo, con abundantes baños de agua caliente y masajes.

Por otro lado, puedes darle a tu bebé infusiones (siempre de acuerdo con el médico) que mejoren su problemática digestiva.

¿Y si lo que ocurre es que tiene estreñimiento?

Para el estreñimiento de nuestro bebé existen muchos preparados a base de frutas, ricos en fibra, que mejoran el tránsito intestinal de nuestro hijo. Los podemos diluir en el alimento del bebé y mejorará la motilidad y reducirá el estreñmiento. También hay leches especiales, tipo AE, contra el estreñimiento.

Siempre actúa con el consentimiento y consulta previa del pediatra.

Qué hacer con los vómitos

En este otro caso de problemas digestivos, debemos colocar al bebé inclinado para intentar que el alimento permanezca en el estómago. Si vomita, hay que ayudarle pero procurar siempre ponerlo en una postura que dificulte el vómito.

Una vez más, si los problemas persisten, no dudes en acudir a tu pediatra. Existen complementos y alimentos específicos para disuadir el vómito.