A veces, nuestro peso parece jugar con nosotros. Comemos poco y hacemos suficiente ejercicio físico, pero seguimos sin bajar de peso. Pero no se trata de qué hacemos, sino de cómo lo hacemos. Y es que nuestros esfuerzos de nada servirán si no tenemos una alimentación adecuada. He ahí la clave para mantener nuestro cuerpo a raya.

En la alimentación está la clave

En primer lugar, reduce el consumo de alimentos azucarados: jugos de frutas, bebidas azucaradas, dulces y helado. Pero recuerda, no se trata de eliminarlos por completo, sino de consumirlos lo menos posible. Uno o dos helados a la semana es aceptable, así como no pasarse de un vaso de jugo al día.

Por otro lado, mientras menos cereales concentrados, mucho mejor. Por ejemplo, el mijo, el pan integral y el arroz integral. También debes limitar la cantidad de cereales refinados que ingieres: pasta, pan blanco, etc. Lo mismo se aplica a la patata.

Debes evitar, en la medida de lo posible, productos con grasas saturadas como la leche, el queso, el yogurt y otros lácteos. Y elimina por completo cualquier alimento que contenga grasas hidrogenadas (también conocidas como trans).

En cuanto a lo que sí debes incluir en tu dieta, se encuentran:

  • Alimentos ricos en proteínas: pollo (sin pellejo), huevo, pescado, legumbres y mariscos.
  • Vegetales bajos en carbohidratos: coliflor, acelga, brócoli, lechuga, espinaca, apio, pepino…
  • Frutos secos como nueces, almendras y ciruelas.
  • Infusiones: té verde, café, mate, guaraná, rábano negro, etc.

Estos alimentos tienen un gran efecto a la hora de mantener tu peso a raya. Pero lo más importante es que no retornes a los viejos hábitos alimenticios. Si lo haces, aunque hayas perdido peso, no tardarás en recuperarlo.

Como alternativa, puedes utilizar también productos que te ayudan a reducir tu peso, como el oenobiol, por ejemplo.

¿Y qué pasa con los ejercicios…?

Como es lógico, debes complementar tu dieta con un poco de ejercicio. Mas no hace falta hacer pesas ni correr un maratón diario. Basta con ejercicios completos como caminar, correr, bailar y montar bicicleta, entre otros. Eso sí: nunca en exceso, ya que eso puede ocasionarte lesiones.