La siesta es un regulador fundamental para los bebés y niños. No llevar a cabo adecuadamente la siesta puede causar mal humor, irritabilidad y problemas de crecimiento a largo plazo. Por eso, por lo general, se recomienda mantener la siesta para los niños hasta pasados los 4 años de edad.

Cuando se incorporan a la actividad lectiva del colegio, a los 3 años, suele prescindirse de la siesta. Si eso ocurre, deberás compensarlo llevando a la cama a tu bebé antes. Repasemos aquí algunos tips claves sobre cómo programar las siestas de nuestros hijos.

La siesta en los diferentes momentos de la vida del niño

Al nacer, el bebé apenas distingue entre día y noche, y los ciclos de sueño son confusos y cortos. Por lo general duerme unas 18 horas en tiradas de 3 o 4 horas. Pero a medida que crezca, se irán implementando algunos patrones horarios que empezarán a fijar el sueño prolongado por la noche.

Nosotros debemos procurar que el bebé realice varias siestas al día. A partir de los 3 meses, se calculan 4 siestas diarias. A partir de los 6, lo reducimos a dos (tras desayuno y comida).

Al año de vida, nuestro niño debería hacer una sola siesta al día. 1 o 2 horas tras la comida.

 

Los ciclos naturales requieren de costumbre

La rutina es fundamental para crear buenos hábitos. Si el bebé observa unos patrones regulares, los irá adoptando poco a poco hasta asemejarse a nosotros, con nuestro ciclo día – noche habitual. Pero, ojo, si observas anomalía en los patrones de sueño de tu bebé, no dudes en consultar con un pediatra.

Muchas veces, un sueño irregular o malo puede deber a algún factor concreto en el que no hemos reparado… Por eso, ante la duda, consulta siempre con un profesional experto en bebés y sueño. el pediatra.