La sauna es un lugar de relajación y terapia cuyos efectos positivos para la salud atrae cada día mayor cantidad de seguidores. La sudoración producida ayuda a relajarse, limpiar la piel, eliminar toxinas del organismo y activar la circulación sanguínea, entre otros beneficios.

Si te interesa saber más a fondo sobre el tema, te invitamos a seguir leyendo, no sin antes recomendarte que te hidrates bien antes y después del tratamiento, para maximizar sus beneficios.

 

4 beneficios de ir a la sauna

1. Depura el organismo

La humedad y altas temperaturas de la sauna abren los poros, permitiendo expulsar con el sudor toda clase de suciedad y toxinas. Cabe mencionar que también en la sauna se eliminan metales como zinc, níquel, cadmio, plomo y mercurio, que en altas concentraciones aumentan el riesgo de cáncer y otras enfermedades.

2. Renovación y limpieza de la piel

La dilatación de los poros favorece la descamación de la piel. Así se expulsan las células muertas, y las bacterias alojadas en la dermis y epidermis. Además, mejora la circulación de los vasos capilares, con lo que las células resultan mejor nutridas y oxigenadas. Gracias a ello, la piel gana en brillo y suavidad. Y es posible tratar cortes, raspes, magulladuras y otros daños a la piel.

3. Alivia dolores y mejora la circulación

La sauna facilita la liberación de endorfinas, neurotransmisores que intervienen en la modulación del dolor. Los músculos se relajan, los vasos sanguíneos se dilatan y mejora la regeneración celular. De ese modo, se alivia cualquier dolor que tengamos en huesos, articulaciones y músculos. La mejoría en la circulación beneficia el sistema cardiovascular, ya que el corazón empieza a bombear con más fuerza.

4. Ayuda a bajar de peso

En la sauna podemos perder hasta 2 litros de agua, lo que permite reducir celulitis y adiposidades, aunque no hace que perdamos grasa. Además, durante una sola sesión podemos quemar hasta 300 calorías. Sin embargo, no fortalece la musculatura ni hace perder grasa.